Colaboración transfronteriza para un vuelo limpio

Volar no se considera la forma más ecológica de viajar. Ello se debe no sólo al elevado consumo de gasolina de los aviones, sino también al hecho de que éstos se desvían con frecuencia. Las rutas más largas suelen ser el resultado de la falta de controladores de vuelo disponibles para un espacio aéreo determinado. Los largos tiempos de espera en tierra son también un efecto secundario, que provoca molestias y pérdidas de tiempo valiosas para los pasajeros. Los investigadores de la WHU - Otto Beisheim School of Management han ideado una forma de hacer que los viajes aéreos sean mucho más limpios y eficientes.

La gestión del tráfico aéreo en Europa cuesta miles de millones de euros cada año. Sin embargo, en el siete por ciento de los casos, la capacidad de los controladores de vuelo para gestionar el tráfico aéreo sigue estando muy por debajo de la demanda. Esto no sólo provoca largos tiempos de espera para los aviones en tierra y retrasos en los despegues, sino también el desvío de los aviones que ya están en el aire porque un sector está demasiado saturado y no hay controladores disponibles para el espacio aéreo correspondiente. El resultado son retrasos evitables, mayor contaminación ambiental y elevados costes adicionales para las compañías aéreas, que afectan indirectamente a los clientes.

El Prof. Dr. Arne K. Strauss y Jan-Rasmus Künnen de la WHU - Otto Beisheim School of Management han establecido una solución más elegante y limpia. La clave está en la cooperación transfronteriza entre los controladores aéreos. La práctica actual no implica ningún tipo de cooperación entre los controladores de diferentes espacios aéreos. Incluso dentro de Alemania, hay cuatro centros de control de espacios aéreos individuales, y cada controlador de tráfico aéreo en Alemania es responsable de uno solo de esos cuatro. Lo mismo ocurre con la falta de cooperación entre países.

En su estudio, los investigadores modelaron un escenario en el que los centros de control del espacio aéreo contiguos cooperan dentro de la capacidad de sus controladores. Los resultados muestran que la colaboración transfronteriza podría reducir el coste de los retrasos y desvíos en Europa entre un 40% y un 50%. Para lograrlo, bastaría con que cooperaran entre dos y tres centros de control del espacio aéreo adyacentes. Esta cooperación permitiría una asignación más flexible de la capacidad de los controladores a los centros de control del espacio aéreo de alta demanda, en lugar de desviar los vuelos a zonas con centros de control del espacio aéreo de alta capacidad. El resultado sería una disminución significativa de los retrasos en el tráfico aéreo y una reducción de la contaminación ambiental.

El estudio forma parte de un proyecto de investigación más amplio denominado CADENZA, financiado por la Comisión Europea (Horizonte 2020). El proyecto es un esfuerzo conjunto con varias universidades asociadas, Eurocontrol y asesores de la industria.