Inclusión en el espacio: El proyecto Parastronauta de la ESA

La Agencia Espacial Europea ha hecho un llamamiento a los aspirantes a astronautas con discapacidades físicas que previamente se hayan seleccionado, informa Mark Broadbent

Si le pidieran que imaginara el aspecto de los astronautas, es muy probable que le viniera a la mente una imagen de hombres y mujeres extremadamente fuertes en la cima de sus capacidades físicas.

Al fin y al cabo, los astronautas deben estar lo suficientemente en forma como para soportar los rigores de los vuelos espaciales: montar el dramático lanzamiento de la misión, vivir en condiciones de gravedad cero durante meses mientras realizan investigaciones, realizar exigentes caminatas espaciales y soportar el violento regreso a casa a través de la atmósfera terrestre.

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Details of ESA’s Parastronaut initiative
All images courtesy of the European Space Agency

Tener una discapacidad parece incompatible con este entorno o, al menos, totalmente contrario a la imagen heroica de "superhombres" y "supermujeres" de los astronautas que se ha ido construyendo a lo largo de décadas de vuelos espaciales humanos, reforzada por innumerables tropos en la literatura, el cine y la televisión sobre el aspecto que "deberían" tener los astronautas.

Parastronauta
La Agencia Espacial Europea (ESA) pretende cambiar estas ideas preconcebidas a través de su iniciativa Parastronaut, que anima a las personas con discapacidad a presentarse a su última ronda de contratación para la formación de astronautas, abierta a solicitudes desde febrero hasta junio de 2021.

La agencia seleccionará a cinco nuevos astronautas el año que viene para que se incorporen al cuerpo permanente de astronautas de la ESA, que actualmente cuenta con siete (el británico Tim Peake entre ellos), o a una reserva de astronautas de nueva creación que podrán seguir formándose, pensando en futuras misiones. Está previsto que uno de los quintetos elegidos tenga una discapacidad física.

La ESA afirma que Parastronaut es la primera vez que una agencia espacial investiga cómo las personas discapacitadas podrían obtener oportunidades profesionales en los vuelos espaciales.

El candidato seleccionado trabajará con la ESA para evaluar las naves espaciales actuales y determinar las adaptaciones necesarias para que un astronauta discapacitado pueda servir como miembro profesional de la tripulación en una futura misión espacial.

Parastronaut tiene una importancia añadida, ya que la ESA sólo convoca en contadas ocasiones a nuevos astronautas. Sólo lo ha hecho tres veces desde 1978 y no lo hacía desde 2008/09, cuando Peake estaba entre los solicitantes seleccionados.

Los solicitantes discapacitados debían subir un certificado médico emitido en inglés por cualquier médico en el que se indicara que, de no ser por su discapacidad, cumplirían los requisitos de la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea de Clase 2 (Part-MED), el certificado médico que se expide a los pilotos civiles.

Si los solicitantes llegan a la segunda fase del proceso de contratación, se les puede pedir que presenten un informe médico y la documentación asociada y que respondan a un cuestionario para obtener más información.

Proyecto de viabilidad
Los criterios de discapacidad para los parastronautas estaban muy definidos, refiriéndose concretamente a una deficiencia de los miembros inferiores a través del tobillo o por debajo de la rodilla, una diferencia de longitud de las piernas pronunciada o una estatura inferior a 1,3 m.

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European Space Agency astronaut Matthias Maurer trains underwater at Gagarin Cosmonaut Training Center in Moscow

En cuanto al alcance de la iniciativa Parastronaut, Guillaume Weerts, jefe del equipo de medicina espacial de la ESA, con sede en el Centro Europeo de Astronautas de Colonia, declaró a AIR International: "Se han producido algunas críticas por la limitada lista de discapacidades elegibles. Esto [es] sólo un punto de partida y se desarrollará".

La ESA subraya que Parastronaut es un "proyecto de viabilidad" para "arrojar luz sobre las numerosas incógnitas y aclarar los requisitos previos para una misión espacial segura y útil de un astronauta con discapacidad física".

La agencia tomó como base para su definición de discapacidad en Parastronaut la categorización de la discapacidad física del Comité Paralímpico Internacional.

Esta clasificación clasifica las tareas físicas en rojo (cuando el tipo y el grado de discapacidad no son compatibles con la tarea de forma segura), amarillo (cuando la discapacidad podría ser totalmente compatible con la tarea con algunos ajustes, modificaciones o innovaciones), y verde (cuando la discapacidad es totalmente compatible con la tarea sin ningún ajuste).

La ESA dijo: "Nuestro personal está evaluando más a fondo lo que se necesita para garantizar un nivel nominal de seguridad individual y colectiva para una misión de este tipo. Con este proyecto, haremos todo lo posible para fomentar estos cambios en cooperación con los proveedores de vuelos espaciales y los socios internacionales". Estos debates, junto con los estudios técnicos y las simulaciones espaciales, aclararán los requisitos previos para acomodar a los astronautas con discapacidades y aplicar las adaptaciones e innovaciones que la ESA espera que "allanen el camino para que estos astronautas puedan volar".

¿Por qué ahora?
La ESA considera que desde que seleccionó la última cohorte de nuevos astronautas en 2008/09, "las expectativas de la sociedad respecto a la diversidad y la inclusión han cambiado".

La agencia dijo: "El elevado coste del programa de vuelos espaciales tripulados (financiado por los contribuyentes europeos) hace que la ESA no pueda ni quiera ignorar estos cambios. La representación equitativa de todas las partes de la sociedad es un foco de acción importante para los gobiernos, las instituciones y las empresas".

Y añadía: "Hemos aprendido trabajando en la Estación Espacial Internacional que hay un gran valor en la diversidad. Incluir a personas con necesidades especiales significa también beneficiarse de su extraordinaria experiencia, su capacidad de adaptación a entornos difíciles y su punto de vista. Tenemos la firme convicción de que hay una forma de hacer posible este nivel de inclusión en el cuerpo de astronautas y en el espacio, y eso llama a nuestra responsabilidad para, al menos, intentarlo".

Weerts declaró a AIR International: "Abrir las actividades profesionales de los vuelos espaciales a un grupo más amplio de personas es también un objetivo que persiguen los profesionales de la medicina espacial de todo el mundo al adaptar regularmente los criterios de selección médica de los astronautas. Era natural que ambos procesos se fusionaran y que una agencia espacial abordara la cuestión de las personas discapacitadas en el espacio".

La ESA cree que Parastronaut podría tener beneficios más amplios: "Que personas que viven con una discapacidad realicen experimentos [en el espacio] podría aportar algunos resultados nuevos y sorprendentes en el campo de las ciencias de la vida en beneficio de un número aún mayor de personas en la Tierra". En cuanto a la discapacidad en el trabajo, la agencia pretende "inspirar a las personas con necesidades especiales" para que soliciten puestos de trabajo en la ESA y en el sector espacial.

Cuerpo y mente
Es evidente que los vuelos espaciales suponen un enorme reto físico y, por regla general, la ESA quiere que el futuro astronauta tenga una buena capacidad de movimiento y funcionalidad en todas las articulaciones.

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European Space Agency astronaut Samantha Cristoforetti undertakes ingress/egress training at NASA’s Johnson Space Center in Houston, Texas ESA / James Blair

Es significativo que esto no sea obligatorio para los aspirantes a Parastronauta. Sin embargo, dado que los astronautas viven en microgravedad durante meses a bordo de la Estación Espacial Internacional y realizan un esfuerzo físico de moderado a arduo, los solicitantes deben seguir cumpliendo unos estándares de salud médica y psicológica muy estrictos.

Según la ESA: "Ser astronauta es extremadamente exigente para el cuerpo y la mente, con largos periodos lejos de la familia y los amigos, una gran carga de trabajo y horarios irregulares y rutinas más allá de la zona de confort. El bienestar del astronauta, junto con el de todo el equipo, es la condición para el éxito de cada misión".

De forma un tanto contraintuitiva, quizás, la ESA no busca específicamente una forma física extrema o un alto nivel de atletismo en los candidatos a astronautas. Se ha señalado: "Una musculatura excesivamente desarrollada puede ser en realidad una desventaja para los astronautas que viven en ingravidez".

Requisitos estrictos
Las credenciales académicas y científicas sobresalientes son un requisito previo. La ESA exige como mínimo un máster en ciencias naturales (como ciencias físicas; ciencias de la Tierra, la atmósfera o el océano; ciencias biológicas), medicina, ingeniería, matemáticas o informática, de una institución académica reconocida. Se considera beneficioso un doctorado o un título equivalente.

Los candidatos deben tener al menos tres años de experiencia profesional tras su graduación, como por ejemplo trabajando en un laboratorio, realizando investigaciones de campo o trabajando en un hospital. Los candidatos deben tener un título de piloto de pruebas experimentales y/o de ingeniero de pruebas de instituciones como la EPNER en Francia, la Escuela de Pilotos de Pruebas del Imperio del Reino Unido, la Escuela de Pilotos de Pruebas de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, la Escuela de Pilotos de Pruebas de la Marina de los Estados Unidos o la Escuela Nacional de Pilotos de Pruebas de California.

Obviamente, los astronautas deben trabajar eficazmente en un entorno intelectual y socialmente exigente, en espacios reducidos y en condiciones de estrés. Por lo tanto, se considera ventajoso que los solicitantes hayan apoyado un trabajo en equipo eficaz y hayan alcanzado objetivos exigentes en grupo.

Según la ESA: "Más que destacar en un área concreta, lo más importante es que los astronautas sean jugadores de equipo completos que demuestren competencia en una amplia gama de tareas y disciplinas".

Lo que la ESA denomina una "sólida capacidad de gestión de riesgos" se considera otro activo crucial, dados los importantes peligros inherentes a los vuelos espaciales, y esa es una de las razones por las que tantos astronautas a lo largo de las décadas proceden de un entorno de pruebas militares.

Gran interés
La lectura de los requisitos de la ESA deja claro que sólo habrá un número determinado de candidatos adecuados para la formación de astronautas, y que el número de personas que cumplan los requisitos de los Parastronautas probablemente sea aún menor.

Aun así, en junio de 2021 la ESA publicó noticias alentadoras sobre su última campaña de reclutamiento. Hubo más de 22.000 solicitudes para la formación de astronautas, procedentes de los 22 Estados miembros de la ESA y de los países miembros asociados. De ellas, unas 200 eran para la vacante de Parastronauta.

Weerts declaró a AIR International: "El proyecto ha tenido una buena acogida y el número de personas que se han presentado al proyecto ha superado con creces nuestras expectativas".

La ESA dijo que está "dispuesta a invertir en la definición de las adaptaciones necesarias del hardware espacial en un esfuerzo por permitir que estos profesionales, por otra parte excelentemente cualificados, sirvan como tripulantes profesionales".

La agencia se propone obtener "un conocimiento exhaustivo" de los retos operativos y de seguridad relacionados con la discapacidad en el espacio a través de Parastronaut, y afirma que ha destinado 1 millón de euros a este esfuerzo. Trabajará con proveedores de vuelos espaciales y socios internacionales para analizar las posibles medidas necesarias para que una persona discapacitada pueda volar como miembro de la tripulación de pleno derecho.

Decero a uno
A lo largo del próximo año, la ESA llevará a cabo un intenso proceso de selección para reclutar a los nuevos astronautas (véase "Cómo elige la ESA a los astronautas", p95). Tiene previsto anunciar los candidatos seleccionados a mediados o finales de 2022.

Hay realismo sobre lo que es posible en cuanto a la discapacidad. La ESA reconoce "muchas incógnitas" y afirma que "la única promesa que podemos hacer hoy es un intento serio, dedicado y honesto" para que los discapacitados vayan al espacio.

"La ESA no está hoy en condiciones de garantizar un vuelo a la persona o personas seleccionadas. Al igual que en cualquier viaje de exploración, la respuesta no está escrita en el reverso de ningún libro, pero podemos comprometernos a intentarlo con toda la seriedad y empeño que podamos", reconoce la agencia.

Pero insiste en que Parastronaut "fomentará una gran innovación en el campo de los procedimientos y la tecnología para el entrenamiento de los vuelos espaciales humanos, el lanzamiento, las actividades a bordo y el aterrizaje".

"No sabemos si podemos identificar las respuestas a todas las preguntas. Sin embargo, hace falta valor para dar el primer paso y eso es lo que estamos haciendo", dijo la ESA.

"Como hasta ahora se han evitado las discapacidades físicas en el espacio, teníamos que empezar por algún sitio.

"Estamos en el paso cero", concluyó la agencia, con la puerta completamente "cerrada" a la discapacidad. "Tenemos la ambición de abrir esta puerta y dar un salto, para pasar del cero al uno".

Más mujeres astronautas
La primera mujer en el espacio fue Valentina Tereshkova. Eso fue ya en 1963, y sin embargo, de las más de 500 personas que se han puesto ahora en órbita para vivir y trabajar (no sólo en un breve salto suborbital), sólo 65 han sido mujeres. De ellas, 51 eran estadounidenses.

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Only 65 women have been into space, including Roscosmos cosmonaut Elena Serove, pictured on the International Space Station in 2014

La Agencia Espacial Europea sólo ha enviado mujeres a la Estación Espacial Internacional (ISS) en dos ocasiones. Claudie Haigneré voló en octubre de 2001 (tras haber estado en la estación espacial rusa Mir cinco años antes en una misión ruso-francesa). Más recientemente, Samantha Cristoforetti, anteriormente en la Aeronautica Militare (Fuerza Aérea Italiana), debutó en la ISS en noviembre de 2014.

Cristoforetti es una de las siete astronautas que componen lo que la Agencia Espacial Europea (ESA) llama su "cuerpo de astronautas" y actualmente se está entrenando para su próxima misión a la ISS en 2022. (También fue a la ISS en 2019 con la NASA).

La ESA trató de corregir el desequilibrio de género con sus últimos esfuerzos de reclutamiento de astronautas alentando a las candidatas. Hubo avances: según las primeras cifras publicadas por la agencia, alrededor de 5.400 solicitantes se identifican como mujeres. Esto supone el 24% del total de solicitudes recibidas, frente al 15,5% de la última contratación de astronautas en 2008/09.

David Parker, director de exploración humana y robótica de la ESA, dijo: "Es satisfactorio ver un aumento en la distribución de género de los solicitantes a esta selección de astronautas, pero las cifras también muestran que hay que hacer más para lograr el equilibrio de género en el sector espacial".

Cómo elige la ESAa los astronautas
Los futuros astronautas de la ESA deben proceder de un Estado miembro o asociado de la ESA, tener un máster en materias relevantes y experiencia profesional de posgrado.

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Astronauts together on the International Space Station in August 2021

También deben tener una "fuerte motivación" y capacidad para hacer frente a horarios de trabajo irregulares, viajes frecuentes, largas ausencias del hogar, flexibilidad en cuanto al lugar de trabajo, calma bajo presión y voluntad de participar en experimentos de ciencias de la vida.

Los candidatos se someten a exámenes médicos y mentales, así como a pruebas cognitivas, técnicas, de coordinación motriz, de personalidad y psicométricas, tanto en grupo como individuales. Los candidatos son sometidos a pruebas de competencias técnicas y de comportamiento, se verifican sus calificaciones educativas y se comprueban sus antecedentes penales. Las etapas de este proceso no son graduadas: se aprueba o no se aprueba.

Se realizan entrevistas y los candidatos se someten a pruebas de aptitud física, que incluyen ejercicios en bicicleta o cinta de correr. Los candidatos deben tener una visión del 100% en ambos ojos (visión 20/20) y superar pruebas de agudeza, percepción del color y visión 3D.

El uso de gafas o lentes de contacto no es motivo de descalificación, pero se evaluará si se sabe que un defecto visual progresa rápidamente. Las intervenciones quirúrgicas previas para corregir la agudeza visual pueden suponer la descalificación del proceso de solicitud.

Los candidatos no pueden tener ninguna discapacidad auditiva; deben tener una capacidad auditiva de 25 dB o superior, y deben cumplir los requisitos de tamaño de carrocería de los vehículos utilizados por las agencias asociadas a la ESA.

Los candidatos deben superar una prueba de natación y someterse a un entrenamiento de vuelo parabólico para simular entornos de microgravedad y gravedad cero, con hasta ocho horas diarias bajo el agua utilizando el equipo de buceo o la Unidad de Movilidad Extravehicular, también conocida como traje espacial.